INTRODUCCIÓN:
Empezamos el último mes del
año: Diciembre. Mes de navidad, cada vez
que se acerca esas fechas, los padres nos ponemos nerviosos y los niños y los
adolescentes se ponen felices.
En este mes el cuerpo
pastoral ha programado una serie de sermones de carácter teológico acerca de
este acontecimiento tan importante, no solamente para la iglesia; sino para
toda la humanidad ya que posee una transcendencia cosmológica. Siendo así hoy iniciamos con el tema “Significado y Propósitos de la Encarnación”
Para algunos, la palabra encarnación;
es no entendida, por ello es necesaria explicarlo.
La
encarnación, es una doctrina teológica que significa “Dios se hizo
carne” en otras palabras, se refiere a “la venida de Cristo en su nacimiento
hace aproximadamente 2000 años”. Dios encarnado. Justamente, en este mes cuando
recordamos ese acontecimiento “El Nacimiento de Cristo en Belén”.
La encarnación es una doctrina bíblica. Hay
muchas citas bíblicas acerca de esta doctrina de la encarnación, tanto en el
Antiguo como en el Nuevo Testamento.
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Juan 1 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó
entre nosotros
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Romanos
8,3 Porque lo
que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al
pecado en la carne;
Pero este acontecimiento de la encarnación
de Jesucristo, tiene detrás una historia, para ello vamos a concentrarnos en el
evangelio de Juan.
I.
ANTECEDENTES DE LA ENCARNACIÓN
1 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios.2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas
las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue
hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de
los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y
las tinieblas no prevalecieron contra ella...
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a
todo hombre, venía a este mundo...
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No
debemos dejarnos confundir cuando nos cuestionan que nuestra fe recién empieza
con el nacimiento de Jesús. Si bien es cierto que nuestra fe descansa en la
persona de Cristo, pero la historia de nuestra fe no empieza desde su
nacimiento, sino desde muchísimo más antes.
Nos dice Juan 1 En
el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.2 Este era en el principio
con Dios.
En el
principio era El VERBO. Aquí Juan usa la palabra “Verbo” para referirse a
Jesucristo quien es presentado como el eterno Dios. La frase en el principio es
traducido del griego εν αρχη (en arjhe), quiere decir que cuando todo dio
comienzo, Jesucristo ya existía. Con esto manifiesta Juan, que al igual
al Padre, el hijo ya existía desde la eternidad. Estaba junto a Dios El Verbo ya existía en estrecha relación con
Dios. Era
Dios al igual que el Padre. Era La misma esencia con el Padre.
Jesús no tuvo principio de
días, nos dice Hebreos 7:3 sin padre,
sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino
hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
El propósito del Juan es
claro, demostrarnos que el Verbo de Dios estaba en el principio. El Verbo era Jesucristo el Eterno.
1. 3 Todas las
cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En
él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La
luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Pablo va corroborar esta declaración que Cristo es antes de todas
las cosas Colosenses 1: 16 Porque en él fueron
creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean
potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y
él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.
¿Dónde estaba y que estaba
haciendo?
Juan 17 5 Ahora pues, Padre, glorificarme tú al
lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
Cristo estaba en la gloria
celestial, juntamente con el Padre, reinando, porque Cristo es Rey. Desde allí
vino a encarnarse. Juan1.9 Aquella
luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo...
II.
MANIFESTACION DE LA ENCARNACIÓN
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y
habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del
Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio
testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene
después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
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14 Y aquel
Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros
Esta declaración del Apóstol
Juan tiene una relevancia enorme, porque aquí se encuentra el meollo de nuestra
salvación.
Dios mismo se hace carne, El Verbo preexistente, el verbo eterno,
viene al mundo. Ahora entendemos las palabras de Pablo en Fil 2,6 el cual,
siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, 7 sino que
se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;8 y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz.
Él no
tenía por qué venir, él era Dios, él ya era rey, él era el creador, él era la
luz, él era la vida. No tenía por qué venir. Cristo antes de venir al mundo ya
lo tenía todo, no le faltaba nada. El no estaba buscando amor, él es el amor.
Cristo no necesitaba nuestra adoración, ya era adorado por los ángeles. Se
equivocan aquellos que dicen; el vino porque necesitaba algo de nosotros. No.
¿Entonces porque vino? El mismo Juan responde 3.16 Porque de
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
Vino por
simplemente por amor. Comentando la parábola de oveja perdida, decía un
predicador: “si todo toda la humanidad podría haberse salvado, y solamente uno,
y solamente uno estaba perdida…Cristo hubiera venido" ¿Merecíamos este amor?
III.
PROPOSITOS DE LA ENCARNACIÓN
16 Porque de su plenitud tomamos todos,
y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de
Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.18 A
Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él
le ha dado a conocer.
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El Apóstol Juan presenta en estos versículos dos propósitos de
la encarnación de Cristo:
A. Dar
conocer la GRACIA Y LA VERDAD
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad
vinieron por medio de Jesucristo
Hasta antes de este
acontecimiento de la encarnación de Cristo el mundo judío vivía bajo la ley de
Moisés. En el libro de Gálatas, Pablo nos va decir Gal 216 sabiendo que el hombre no es justificado por las
obras de la ley (de Moisés), sino por la fe de Jesucristo, nosotros
también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y
no por las obras de la ley, por
cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
¿Por qué no podemos
salvarnos por la ley? Porque simplemente no podemos cumplirla.
Nos dice
Santiago 2.10 Porque
cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace
culpable de todos.
Estábamos condenados no podíamos cumplir la ley, esa ley
santa, que refleja la naturaleza de Dios. Por ello era necesario que Cristo viniera para traer la GRACIA Y LA
VERDAD; esa misericordia infinita era ineludible, para que nosotros pudiésemos
ser JUSTIFICADOS ante Dios.
De allí que nos dice Pablo en efesios 2, 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que
nos amó, 5 aun estando nosotros
muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo… 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que
nadie se gloríe.
Está muy claro, que tu ni yo podemos ser justificados por nuestras
buenas acciones, ni lo más alto que pueda ser nuestra moral, para ser salvos no
nos alcanzan. Tenemos que alcanzar esa gracia que Dios nos ofrece, sino estamos
condenados. Esa gracia lo representa Jesucristo. Dice la biblia en
Juan 3 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el
Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Si rechazamos la gracia de Dios y la misericordia
del Señor en Jesucristo; la ira de Dios está sobre nosotros.
B. Dar a conocer AL PADRE
18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del
Padre, él le ha dado a conocer.
Otro
propósito que presenta Juan es dar a conocer al Padre. Él representa al Padre. En
una de las ocasiones Jesús estuvo diciendo a sus discípulos:
Juan 14 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al
Padre, sino por mí. 7 Si me conocieseis, también a mi
Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Y
uno de sus discípulos, llamado Felipe le dijo:
Juan 14 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9 Jesús
le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido,
Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú:
Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el
Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi
propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11 Creedme
que yo soy en el Padre, y el Padre en mí…
Juan
10. 30 Yo y el Padre uno somos.
Jesucristo
es la encarnación del mismo Dios viviente. Mateo citando al profeta Isaías 1 23 He
aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel,
que traducido es: Dios con nosotros.
Para
concluir…
CONCLUSION:
Debemos señalar la Importancia
de esta doctrina de la encarnación. La biblia señala con claridad de una luz luminosa: 1Juan 4.2 En esto
conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es
de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que
viene, y que ahora ya está en el mundo.
¿Porque Juan menciona esto? Porque es la base del
evangelio. La encarnación de Cristo es el fundamento del evangelio.
En estas fechas donde el mercantilismo codicioso
afirmemos la verdadera esencia de la natividad. Enfaticemos la enseñanza del
DIOS ENCARNADO POR AMOR A LA HUMANIDAD.